Bitácora Carelia Gajardo
Hacia un
común denominador.
Arrancamos la
materia, esperamos ver que nos deparaba el trabajo. Previo a la materia en su
momento supimos hablar de realizar un trabajo juntas, ambas con una misma línea
de pensamiento o al menos con un amor compartido desde nuestra creencia.
La materia
nos brindó esa posibilidad. Un trabajo que Lorena venía haciendo y el cual nos
sirvió para investigar, debatir y entender algunas cosas, que si bien
contemplamos en nuestro andar, no lo habíamos puesto sobre la mesa, al menos entre
nosotras. Eso nos alentó a seguir esta aventura desde ese lugar, el de mujer,
sin más.
Ideas en
medio de adversidades.
Hay una
oxidación que ocurre –o al menos me ocurre a mí- que parte de la falta de
manada teatral, las circunstancias en que la sociedad se ha reestructurado ha
alejado la idea de entrenamiento teatral y creación colectiva – insisto, algo
que a mí me ha ocurrido- eso creo una lucha interna, dudas, miedos, angustias y
cuestionamientos con respecto a mi rol de artista. También a medida que ha
pasado el tiempo trasformo en mi otra mirada, más independiente y más segura
con respecto a lo que quiero hacer, y este trabajo no se libró de ello.
En el
mientras tanto y en la vulnerabilidad de la creación, surgieron otras
adversidades de salud, familia, que nos obligaron a extender el tempo de
presentación.
De todas
maneras entender que los obstáculos son temporales nos dio esa tranquilidad de
darnos tiempo para retomar con las fuerzas necesarias a esta travesía.
Ponernos de
acuerdo a pesar de la distancia.
Nos juntamos
los lunes, tempranito, mate en mano (de mi parte) para ver que ideas se nos
ocurría para trabajarlo.
Horarios
diferentes, alguna que otra lagañas en los ojos, pero con muchas ganas de
escucharnos. Ver que podíamos proponer entre libros, anécdotas y divagaciones…hermosa
forma de comenzar la semana.
El respeto
en la creación.
Si hay algo
que se mantuvo desde el minuto cero, fueron las propuestas brindadas desde
nuestras poéticas, cada una trayendo su ser en la propuesta que se llevaba a
cabo, eso se valoró mucho, la creatividad de la actriz por sobre todas las
cosas, en mi caso particularmente me dio una cierta tranquilidad, dado que mi
ser escasea en horas de vuelo con respecto a la dirección.
Dejar que la
creatividad de la actriz saliera, jugar con los disparadores que nos habíamos
propuesto, y ponernos en marcha a la
hora de trabajar. Trabajar con palabras detonantes, que nos marcaran, esas que
sin mucho esfuerzo nos lleva a un espacio otro, a ese espacio otro que nos
acompañe hasta el final.
¿La
dirección? Mirada que acompañaba, mirada que no forzaba
y respetaba, mirada que proponía un cuidado minucioso.
Yo
directora:
Ocupar ese
lugar desde el no saber me dio un poco de vértigo, mas dirigiendo a una
directora de pura cepa. Aun así, la predisposición y las acotaciones de Lore,
me dieron confianza y despertaron en mí una mirada más objetiva y paciente,
dejar que vaya tomando forma y no desesperar en ese proceso.
Ahora resta
investigar ese lugar en mí y trabajarlo para que dé sus frutos.
Yo actriz
La propuesta brindada como mencione
anteriormente fue tan respetada, que no sentí en ningún momento la presión de
la dirección, no había objeción, más bien acompañamiento. Eso me dio ánimo.
Yo
cristiana
El siglo XXI,
siglo de filósofos, artistas, políticos, astrónomos que han creído que el no
creer los hace fuertes y seres de razón.
Generaciones
pertenecientes a estas ideas ven al cristiano de hoy sin comprender con
exactitud que es verdaderamente ser un cristiano, solo se basan en la mirada
hacia la religión y no hacia la verdadera concepción del cristiano en sí.
La idea como
se sabe a través de la historia es la de eliminar a Dios de las mentes, para
crear al nuevo hombre a imagen y semejanza de los hombres poderosos que
comenzaron manejar al mundo luego de la segunda guerra mundial.
Entonces… ¿vale la pena ser cristiano en este tiempo? No es
tarea fácil, la conversión no pasa por las ideológicas de moda, ni por las
capacidades intelectuales, basta con ver a personajes como Francis S.
Collins quien descubrió el genoma humano, John Lennox filósofo
y matemático británico o el químico James Tour entre otros.
Su conocimiento e intelectualismo no los han alejado, todo
lo contrario, les ha permitido acercarse más a Dios y el conocimiento del
mismo.
No, no es fácil ser cristiana en este tiempo, burlas,
arrogancia, incomprensión, alejamiento, etc. se ven y se perciben a diario. Aun
así puedo asegurar que vale la pena.
Por eso la propuesta de hablar desde ese lugar en este
trabajo me dio placer y me animó a dar honra a aquello por lo que vivo, el
teatro y Dios en un mismo plato, qué más puedo pedir!
Libros
olvidados
Desde un
inicio habíamos planteado la idea de leer algunos libros que presentamos a la
hora de compartir en clase la propuestas que realzaríamos, particularmente no
hubo ninguno que me sirviera en este proceso creativo. Si, en las charlas de
lunes aparecieron algunos que sin lugar a dudas sirvieron desde el punto de
vista artístico por fuera del proyecto a presentar.
Crisis en
medio de la crisis del hacer.
Tenía todo
armado, sabía los movimientos, el texto, el cual había salido de un trabajo
personal.
A ver…
recapitulemos, en medio de la propuesta, surgió trabajar con palabras
detonantes que tomamos del trabajo base que Lorena venia realizado con su grupo
de teatro. Elegimos algunas, y de ahí –en mi caso- surgió un pequeño poema que
logré escribir para presentar al siguiente lunes.
Sin Nombre
Mi guerra, mi frontera,
mi espacio de calma.
Mis miserias,
Mis bocanadas de aire
puro,
Mi adoración.
Amanezco queriendo
develar mis pensamientos,
Algo difícilmente
sostenible en este mundo de doble ánimo.
¿Pensar? Claro que podes pensar...pero a su manera.
El discurso, no es más
que en una cárcel de ideas que algunos llaman libertad, embotando mi propia
creencia, mi decisión de vida, y ahí están.
Pese a eso, mi cuerpo
danza, alabando a aquel que merece adoración.
Me gritan al odio, se
burlan a mis espaldas.
Me expulsan por no
creerme sabia.
¿Sabia? ¿Y desde que
qué sabiduría me hablan ellos?
¿De dónde provienen
esas ideas pinceladas de verdades?
¿Dónde las libertades?
¿Dónde la tolerancia?
Mi cuerpo traspira
frio, cae e intenta levantarse, tomo aire, extiendo mis brazos y me impulso
hacia el frente.
Camino dos pasos y
vuelvo a caer.
Ya no se ríen, se
deleitan.
Conozco una sabiduría,
pero esta no es de este mundo.
Miro hacia arriba,
escuchando esa voz que me da ánimo, no puedo más que llorar.
Mis fuerzas resurgen,
pero están no son físicas.
El cuerpo se va
apagando.
Mis fuerzas trascienden
todo lo material y eso enoja, porque se escapa de las manos, de sus manos, la
de los sabios de este mundo.
Un mundo abierto cuan
boca de dragón.
Y un alimento, que
aunque no exactamente puro, digno de ser devorado.
Danzar para adorar,
danzar para amar.
Cuerpo que siente y se
apasiona.
Cuerpo libre y sabio en
una sociedad de muertos.
Una vez
aprobado por la dire, tomé algunos párrafos que fueron dándole texto al
personaje.
Ya estaba
todo medianamente encaminado, ahora había que ponerlo en escena.
Nada…pasaba
el tiempo y… nada. Me detesté, sentí que no podía estar haciendo esto, mi
bloqueo se estaba apoderando de mí; cómo
hacer, como decir, en qué lugar ponerme… me estaba atormentando. Tomar una
decisión, tirar todo por la borda o bien, hacer catarsis en medio del trabajo
con la compañera de viaje.
Como verán,
tome la segunda opción.
La mirada
de la dirección.
Como mencioné
unos párrafos anteriores, me vi muy bien acompañada; pude escuchar una persona
sabia en su labor. Alguien que intenta todo el tiempo que veas tu potencial,
valorarlo y darle para adelante.
Palabras
indiciadas que ayudan y promueven la creatividad.
Hacia la
perfección inalcanzable.
Segunda
presentación, la crisis en mí es algo común, soy de las que le agarran ataque
antes de salir a escena y se dice ¿¡Qué carajo hago acá!? Aun así hago, lo hago
porque me deleito en ese hacer.
Soy de
hacerme cargo de mis debilidades, a la gente le aterra verse vulnerable al
resto, prefiero ser honesta con lo que me pasa, porque es ahí donde te topas
con gente que pasa por lo mismo, pero se silencia. La fortaleza no existe si no
hay una debilidad que la atormente.
Quiero
perfección o al menos es lo que me imagino y nunca lo logro. Eso me frustra.
Entender que
la imperfección no es un límite es un aprendizaje, es lo que sale hoy, lo que
me sale hacer, con mis miedos, mis crisis y mis enojos a lo no alcanzado, pero…
¿qué alcanzar? ¿Dónde queda el juego en esa mirada lapidaria?
Mi
aprendizaje es hoy hacer, disfrutar en el hacer para empaparse de experiencias
más allá de la idea de perfección deseada.
Hacer con
amor más que con perfección, sin descuidar lo que uno está haciendo, de nada
sirve tener todo los ingredientes y dejar el horno descuidado.
Hacer con
amor porque de alguna manera eso llega de otra forma a los ojos del espectador.
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