miércoles, 23 de febrero de 2022

BITÁCORA MUJERES AL CUADRADO - Carelia Gajardo

 Bitácora Carelia Gajardo




Hacia un común denominador.

Arrancamos la materia, esperamos ver que nos deparaba el trabajo. Previo a la materia en su momento supimos hablar de realizar un trabajo juntas, ambas con una misma línea de pensamiento o al menos con un amor compartido desde nuestra creencia.

La materia nos brindó esa posibilidad. Un trabajo que Lorena venía haciendo y el cual nos sirvió para investigar, debatir y entender algunas cosas, que si bien contemplamos en nuestro andar, no lo habíamos puesto sobre la mesa, al menos entre nosotras. Eso nos alentó a seguir esta aventura desde ese lugar, el de mujer, sin más.

Ideas en medio de adversidades.

Hay una oxidación que ocurre –o al menos me ocurre a mí- que parte de la falta de manada teatral, las circunstancias en que la sociedad se ha reestructurado ha alejado la idea de entrenamiento teatral y creación colectiva – insisto, algo que a mí me ha ocurrido- eso creo una lucha interna, dudas, miedos, angustias y cuestionamientos con respecto a mi rol de artista. También a medida que ha pasado el tiempo trasformo en mi otra mirada, más independiente y más segura con respecto a lo que quiero hacer, y este trabajo no se libró de ello.

En el mientras tanto y en la vulnerabilidad de la creación, surgieron otras adversidades de salud, familia, que nos obligaron a extender el tempo de presentación.

De todas maneras entender que los obstáculos son temporales nos dio esa tranquilidad de darnos tiempo para retomar con las fuerzas necesarias a esta travesía.

Ponernos de acuerdo a pesar de la distancia.

Nos juntamos los lunes, tempranito, mate en mano (de mi parte) para ver que ideas se nos ocurría para trabajarlo.

Horarios diferentes, alguna que otra lagañas en los ojos, pero con muchas ganas de escucharnos. Ver que podíamos proponer entre libros, anécdotas y divagaciones…hermosa forma de comenzar la semana.

El respeto en la creación.

Si hay algo que se mantuvo desde el minuto cero, fueron las propuestas brindadas desde nuestras poéticas, cada una trayendo su ser en la propuesta que se llevaba a cabo, eso se valoró mucho, la creatividad de la actriz por sobre todas las cosas, en mi caso particularmente me dio una cierta tranquilidad, dado que mi ser escasea en horas de vuelo con respecto a la dirección.

Dejar que la creatividad de la actriz saliera, jugar con los disparadores que nos habíamos propuesto, y  ponernos en marcha a la hora de trabajar. Trabajar con palabras detonantes, que nos marcaran, esas que sin mucho esfuerzo nos lleva a un espacio otro, a ese espacio otro que nos acompañe hasta el final.

¿La dirección?  Mirada que acompañaba, mirada que no forzaba y respetaba, mirada que proponía un cuidado minucioso.

Yo directora:

Ocupar ese lugar desde el no saber me dio un poco de vértigo, mas dirigiendo a una directora de pura cepa. Aun así, la predisposición y las acotaciones de Lore, me dieron confianza y despertaron en mí una mirada más objetiva y paciente, dejar que vaya tomando forma y no desesperar en ese proceso.

Ahora resta investigar ese lugar en mí y trabajarlo para que dé sus frutos.

Yo actriz

 La propuesta brindada como mencione anteriormente fue tan respetada, que no sentí en ningún momento la presión de la dirección, no había objeción, más bien acompañamiento. Eso me dio ánimo.

Yo cristiana

El siglo XXI, siglo de filósofos, artistas, políticos, astrónomos que han creído que el no creer los hace fuertes y seres de razón.

Generaciones pertenecientes a estas ideas ven al cristiano de hoy sin comprender con exactitud que es verdaderamente ser un cristiano, solo se basan en la mirada hacia la religión y no hacia la verdadera concepción del cristiano en sí.

La idea como se sabe a través de la historia es la de eliminar a Dios de las mentes, para crear al nuevo hombre a imagen y semejanza de los hombres poderosos que comenzaron manejar al mundo luego de la segunda guerra mundial.

Entonces… ¿vale la pena ser cristiano en este tiempo? No es tarea fácil, la conversión no pasa por las ideológicas de moda, ni por las capacidades intelectuales, basta con ver a personajes como Francis S. Collins quien descubrió el genoma humano, John Lennox filósofo y matemático británico o el químico James Tour entre otros.

Su conocimiento e intelectualismo no los han alejado, todo lo contrario, les ha permitido acercarse más a Dios y el conocimiento del mismo.

No, no es fácil ser cristiana en este tiempo, burlas, arrogancia, incomprensión, alejamiento, etc. se ven y se perciben a diario. Aun así puedo asegurar que vale la pena.

Por eso la propuesta de hablar desde ese lugar en este trabajo me dio placer y me animó a dar honra a aquello por lo que vivo, el teatro y Dios en un mismo plato, qué más puedo pedir!

 

Libros olvidados

Desde un inicio habíamos planteado la idea de leer algunos libros que presentamos a la hora de compartir en clase la propuestas que realzaríamos, particularmente no hubo ninguno que me sirviera en este proceso creativo. Si, en las charlas de lunes aparecieron algunos que sin lugar a dudas sirvieron desde el punto de vista artístico por fuera del proyecto a presentar.

Crisis en medio de la crisis del hacer.

Tenía todo armado, sabía los movimientos, el texto, el cual había salido de un trabajo personal.

A ver… recapitulemos, en medio de la propuesta, surgió trabajar con palabras detonantes que tomamos del trabajo base que Lorena venia realizado con su grupo de teatro. Elegimos algunas, y de ahí –en mi caso- surgió un pequeño poema que logré escribir para presentar al siguiente lunes.

 Sin Nombre

Mi guerra, mi frontera, mi espacio de calma.

Mis miserias,

Mis bocanadas de aire puro,

Mi adoración.

Amanezco queriendo develar mis pensamientos,

Algo difícilmente sostenible en este mundo de doble ánimo.

¿Pensar?  Claro que podes pensar...pero a su manera.

El discurso, no es más que en una cárcel de ideas que algunos llaman libertad, embotando mi propia creencia, mi decisión de vida, y ahí están.

Pese a eso, mi cuerpo danza, alabando a aquel que merece adoración.

Me gritan al odio, se burlan a mis espaldas.

Me expulsan por no creerme sabia.

¿Sabia? ¿Y desde que qué sabiduría me hablan ellos?

¿De dónde provienen esas ideas pinceladas de verdades?

¿Dónde las libertades? ¿Dónde la tolerancia?

Mi cuerpo traspira frio, cae e intenta levantarse, tomo aire, extiendo mis brazos y me impulso hacia el frente.

Camino dos pasos y vuelvo a caer.

Ya no se ríen, se deleitan.

Conozco una sabiduría, pero esta no es de este mundo.

Miro hacia arriba, escuchando esa voz que me da ánimo, no puedo más que llorar.

Mis fuerzas resurgen, pero están no son físicas.

El cuerpo se va apagando.

Mis fuerzas trascienden todo lo material y eso enoja, porque se escapa de las manos, de sus manos, la de los sabios de este mundo.

Un mundo abierto cuan boca de dragón.

Y un alimento, que aunque no exactamente puro, digno de ser devorado.

Danzar para adorar, danzar para amar.

Cuerpo que siente y se apasiona.

Cuerpo libre y sabio en una sociedad de muertos.

 

Una vez aprobado por la dire, tomé algunos párrafos que fueron dándole texto al personaje.

Ya estaba todo medianamente encaminado, ahora había que ponerlo en escena.

Nada…pasaba el tiempo y… nada. Me detesté, sentí que no podía estar haciendo esto, mi bloqueo se estaba apoderando de mí;  cómo hacer, como decir, en qué lugar ponerme… me estaba atormentando. Tomar una decisión, tirar todo por la borda o bien, hacer catarsis en medio del trabajo con la compañera de viaje.

Como verán, tome la segunda opción.

 

La mirada de la dirección.

Como mencioné unos párrafos anteriores, me vi muy bien acompañada; pude escuchar una persona sabia en su labor. Alguien que intenta todo el tiempo que veas tu potencial, valorarlo y darle para adelante.

Palabras indiciadas que ayudan y promueven la creatividad.

 

Hacia la perfección inalcanzable.

Segunda presentación, la crisis en mí es algo común, soy de las que le agarran ataque antes de salir a escena y se dice ¿¡Qué carajo hago acá!? Aun así hago, lo hago porque me deleito en ese hacer.

Soy de hacerme cargo de mis debilidades, a la gente le aterra verse vulnerable al resto, prefiero ser honesta con lo que me pasa, porque es ahí donde te topas con gente que pasa por lo mismo, pero se silencia. La fortaleza no existe si no hay una debilidad que la atormente.

Quiero perfección o al menos es lo que me imagino y nunca lo logro. Eso me frustra.

Entender que la imperfección no es un límite es un aprendizaje, es lo que sale hoy, lo que me sale hacer, con mis miedos, mis crisis y mis enojos a lo no alcanzado, pero… ¿qué alcanzar? ¿Dónde queda el juego en esa mirada lapidaria?

Mi aprendizaje es hoy hacer, disfrutar en el hacer para empaparse de experiencias más allá de la idea de perfección deseada.

Hacer con amor más que con perfección, sin descuidar lo que uno está haciendo, de nada sirve tener todo los ingredientes y dejar el horno descuidado.

Hacer con amor porque de alguna manera eso llega de otra forma a los ojos del espectador.

 




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